CALABUCH  (1956)

Ficha técnica

Duración: 01:32:00

Director: Luis García Berlanga.

Reparto: Edmund Gwenn, Valentina Cortese, Franco Fabrizzi, Juan Calvo, Félix Fernández, José Luis Ozores, José Isbert, Francisco Bernal, Manuel Alexandre, Pedro Beltrán, Manuel Beringola.

Música: Angelo Francesco Lavagnino & Guido Guerrini

Guión: Luis García Berlanga, Leonardo Martín, Florentino Soria, Ennio Flaiano

Producción: Águila Films

Fotografía: Francisco Sempere.

Nacionalidad: España - Italia.

 

Un científico nuclear, cansado de que sus investigaciones se pongan al servicio de intereses militares, se refugia en el anonimato de un pueblo costero mediterráneo, Calabuch. Aunque el protagonista es un físico, se ve cómo su aproximación a la ciencia es matemática. Es un canto a la ética del investigador: “Bombas para la paz”

Sinopsis (Advertencia: Esta sección contiene detalles de la trama y el argumento)

 

En esta película iremos intercalando escenas de contenido matemático con la sinopsis.

El famoso profesor Hamilton (Edmund Gwenn), cansado  de sus investigaciones en energía nuclear, ha tratado de huir del mundanal ruido a un lugar en el que nadie pueda reconocerlo, por lo que se viene a España, a un pueblecito costero de 928 habitantes llamado Calabuch. Aquí es un lugareño más.

Sólo activo en directo, en presentaciones y Congresos... Escena:  0:03:33 -  0:04:55    (ESCENA 1)

- ¡Alto! ¡a numerarse!

- ¡Es que por números romanos no sabemos!

 

Sólo activo en directo, en presentaciones y Congresos... Escena:  0:06:43 -  0:08:26    (ESCENA 2)

 La maestra del pueblo (Valentina Cortese) da clases a los niños y en estos momentos están con el arduo aprendizaje de la tabla de multiplicar.

 

Allí conoce al langosta, contrabandista capaz de liar a las autoridades del lugar. Las cosas sencillas le hacen empaparse de un halo de felicidad.

Los diálogos con los lugareños son diversos y amables.

Sólo activo en directo, en presentaciones y Congresos... Escena:  0:27:20 -  0:28:40    (ESCENA 3)

- ¡Háblele de las estrellas!. ¡háblele de las distancias! -le dice un niño al farero.

- Es muy complicado, hay que barajar números de 10 cifras. Están a distancias siderales.

- Es un hombre muy listo -le dice a Jorge respecto del farero.

 

Sólo activo en directo, en presentaciones y Congresos... Escena:  0:37:30 -  0:39:49    (ESCENA 4)

- 50 g de pólvora, 150 m de altura. No se puede más.

- Pero... estableciendo una serie de explosiones en cadena...

- ¡Qué cadenas! ¿cómo va a subir encadenado?

Así que diseña unas proporciones adecuadas, con las conexiones, aplicando teorías sobre la propulsión.

 

Sus conocimientos lógicos y matemáticos sobre los juegos tropiezan algunas veces con las destrezas y habilidades:

en el billar, en el dominó.

Sólo activo en directo, en presentaciones y Congresos... Escena:  0:46:16 -  0:47:22    (ESCENA 5)

Para animar a la gente, la maestra, que también da clases nocturnas de educación de adultos a los habitantes del pueblo, pide al profesor Hamilton que asista también a clase como alumno, aceptando éste la invitación encantado. En una de estas clases aparece escrito en la pizarra el siguiente problema que ella lee en voz alta:

“José tiene doce plumas Parker. Cuatro le han requisado. Si de las que le quedan vende tres, ¿cuántas plumas le han quedado a José?  -Jorge se ríe y exclama-  ¡Es muy sencillo! -La maestra le regaña por hacer este comentario en voz alta.

 

El compañero de pupitre de Jorge es un campesino analfabeto que echa la cuenta con los dedos, e indica rápidamente a Jorge con la mano extendida que el resultado es cinco. Éste se encuentra ensimismado escribiendo signos ininteligibles en su cuaderno; tras unos instantes, se echa a reír y asiente en voz alta, “¡Cinco!”. En ese momento la maestra se pone echa un basilisco por, se supone, la falta de formalidad en clase.

 

En esta escena llaman la atención varios aspectos. En primer lugar se critican los formalismos de la ciencia, dando a entender que sólo los teóricos los entienden y que éstos los utilizan hasta para resolver trivialidades como la planteada. Es una visión un tanto simplista, pero que muchos tienen. También cabe la lectura de que la enseñanza oficial complica las cosas en exceso, constituyéndose en un mecanismo para limitar el acceso al conocimiento al ciudadano de a pie.

Otra escena muestra a Jorge en una celda de la cárcel escribiendo en la pared signos, que nuevamente no tienen ningún sentido desde el punto de vista matemático y que tratan de simbolizar algo importante. La hija del cabo de la Guardia Civil le reprende:

- ¡Jorge! ¿Cuántas veces tengo que decirte que no me pintes monigotes en la pared?

- Jorge (indignado):¿Monigotes? Son fórmulas, ¡fórmulas!

- Bueno, será lo que sea, pero yo nunca tengo la cárcel limpia.

Críticas muy en la línea del director, como ese problema que plantea la profesora, teniendo en cuenta que el cabo de la guardia civil del pueblo colecciona plumas estilográficas. Siempre intentando dar la idea de la utilización de símbolos y signos que transmiten la idea de complejidad ininteligible. Parece obvio que debían parecerse a matemáticas de verdad y que parecen reflejar el mal recuerdo del director en sus estudios con esta asignatura, como suele ser habitual.

Sólo activo en directo, en presentaciones y Congresos... Escena:  1:00:10 -  1:02:19    (ESCENA 6)

Resuelve problemas pirotécnicos con ayuda de las matemáticas. Durante las fiestas locales, la rivalidad entre los pueblos le lleva a la creación de un artefacto para los fuegos artificiales, motivo por el que aparecerá en las noticias de la televisión.

 

 Escena:  1:06:05 -  1:09:00

De este modo, las potencias internacionales descubrirán su paradero. Todo el pueblo se moviliza, enseguida se ha hecho querer y se ponen en defensa de su amigo, mientras otros rezan en la iglesia.

 

 Escena:  1:30:40 -  1:09:00

- Nos dio un gran susto profesor Hamilton, pensamos que se había escapado con todos nuestros secretos.

- Y en cierto modo, así ha sido.

- Parece un pueblo gracioso Calabuch. Me gustaría pasar aquí un fin de semana. Hay algún hotel en condiciones.

- No, no, no hay hotel,  pero si de verdad quiere venir un día, haga lo que hice yo, pregunte por el langosta.

- ¿Tiene una casa bonita?.

- La mejor, y no le cuesta nada, es la cárcel.

- Ustedes los sabios siempre de broma.

 

- ¿Le molestaría dar una pasada por encima del pueblo?. Quisiera despedirme de los amigos...

- ¿Tiene muchos amigos?

- Sí, 928.

 

 

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© Abel Martín & Marta Martín Sierra

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